Lo que me han enseñado las mujeres. Parte 5.

Mi madre, que no se limitaba nunca de palabras e instrucciones, me tenía por su acompañante oficial. No me molestaba. No me gustaba, tampoco.

En el fondo, jamás me detuve a pensar en la trascendencia de aquello. Al final, ¿qué niño repara en las instrucciones de su madre? Me corrijo: yo no lo hacía. Al menos no a esa edad.

Andar por las calles con mi madre era una estire y afloje. Yo prefería ir brincando o bobeando. Mi madre me aleccionaba “camina del lado de la calle, parece que me vas vendiendo”. ¿Vender? ¿Quién vende a su madre?, pensaba yo. Y me ponía del lado de la calle.

“Ábreme la puerta, pareces burro”, y “primero paso yo, luego tu”. Mi madre tenía una idea muy propia de como un hombre debía atender a una dama. “Bájate del carro y ábreme la puerta… ciérrale después”, caray.

Esos pequeños actos, otrora insignificantes, lo marcan a uno. Hoy en día, me cuesta algo de trabajo no tener estas atenciones. Y aunque confieso que he perdido varias, por olvido, y he dejado de hacer otras, porque hay mujeres que no disfrutan de estas atenciones, la buena educación me ha permitido recibir elogios de Caballero.

Elogios de caballero olvidado por el tiempo y por el S. XVIII.

Muchos años pensé que comportamientos gentiles como estos lo llevaban a uno lejos, lejos, lejos a la ropa interior de una Dama. Tarde aprendí que no. Y tal vez allí radica el aprendizaje. En algún lado de esta narración.

Por un lado, la educación a fuerza de costumbre que nos imponen nuestras madres. La educación y su resultado en mis relaciones.

Por otro lado, si ya alguien se toma la molestia de enseñarnos el arte de la galantería, ¿por qué no nos enseñan cómo aplicar dichos conocimientos en el mundo real?

El caso, desde luego, es complicado. Aun así, me empeño en creer que la caballerosidad y la galantería me sirven, acaso, para distinguirme en público, de peleles más rupestres (que no por ello menos exitosos con las mujeres).

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10 Comments.

  1. y pensar que uno se pasa años tratando de aprender y acatar y al final cuando llega la práctica y la vida real en convivencia resulta que te dicen que no es asi y ese género termina enseñándote algo muy diferente a lo que antes le habían dicho a uno :sad:

  2. Sin duda, su madre era una gran mujer pero hay muchas cosas que tenemos que aprender solos, aunque a veces duela. Yo quisiera proteger a Mayté por siempre, pero parte de respetarla es entender que tiene cometer sus propios errores.
    Besos

  3. Yo te voy a contar algunos secretos…

  4. Sr. Duran

    Como mujer y madre, me atrevo a suponer que la suya no pretendia ensenarle modales de conquista, sino modales en si, reglas de urbanidad y etiqueta que como bien lo dice usted, no todas las mujeres aprecian hoy en dia, y aunque es sorprendente cuando vemos a un hombre que los ejecuta, muchas veces no pasamos de reconocer que ese hombre ” es un caballero” en su trato. Y si, podria ser un primer paso para ubicarlos diferente a los demas, como aquellos que usan frases como ” querian la liberacion, pues ahora no se quejen viejas renegonas”, cuando hacemos referencia a su poco refinamiento. Creo que malamente en la busqueda del respeto y avance dentro de la sociedad, la mujer renuncio a estos detalles y parte de ello radica en no ensenarselos a las nuevas generaciones modales no solo hacia la mujer, sino a hacia los ancianos, los enfermos, los superiores, en si muchas otras cosas. Las mujeres educamos a los hombres y yo que estoy en proceso de… no me habia caida el veinte de ensenarle modales de etiqueta elemental hacia una dama. El como conquistarla…. es otra leccion. El como reconocer el amor verdadero, es otra leccion, el como luchar por el, otra; y finalmente el como superar el desamor, otra. Por lo que leo en este parte 5, usted habla de la primera leccion. Reglas de Urbanidad y etiqueta, ciertamente ya en desuso. Gracias por esta reflexion, que me ha recordado que tengo trabajo que hacer.

    • Me dio mucho gusto leer tu comentario y encontrar q mi narración hace eco, más allá de la anécdota.
      Buenos puntos los q haces. Yo en broma digo q nuestros padres tiene culpa de nosotros. Pero el trasfondo es poco sencillo: el cimiento, el fundamento de cada uno de nosotros empieza en casa.
      Gracias x comentar :-)

  5. Pienso que las madres están en lo correcto casi siempre.
    Y no sólo porque no tenemos la capacidad de razonarlo a esa edad, sino porque simple y llanamente, así se hace y punto.
    Y sí, me siento bastante identificado con éste relato, y también creo que algunas de esas cosas sirven para la conquista de alguna damicela.
    Aunque es verdaderamente frustante cuando, al abrirle la puerta del auto a una dama ésta te contesta en tono burlón que no seas payaso.
    Un saludo señor Durán.

    • Esa misma frustración la he vivido, ¿sabes? Y sucede que dejo de hacerlo y también resulta que extrañan el gesto. ¿Gajes del oficio?

      Y comparto contigo esta verdad universal: las madres siempre tienen la razón. Y no porque posean la verdad absoluta, sino porque son nuestra madre. Hay que obedecer.

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