Te platico
que cuando charlamos
desenvueltos
como cajas de regalo
un cachito de mis labios
se vence
ante la falta de momentos
de silencio rotundo
sobre tus labios rosas
delgados
parlantes
cuando la distancia
medida en lunes -o martes-
no se compara
con el espacio que impones
multiplicado por dos
Entonces mi lápiz amarillo
de borra gastada
me reprocha las letras
que escriben tu nombre
me reprocha las manchas
que borran tu nombre
por última vez
antes de escribirlo de nuevo
y contemplarlo de noche
pensando
en cómo pasó
que aprendí a leerte de corrido

0 Comments.