Nunca pensé quejarme del frío
ni del siniestro deseo de la lluvia.
Pero declaro
entre sombras nebulosas de vírgenes formas vaporosas
que no estoy dispuesto a tolerar indolente
la clara afrenta que nos presenta el invierno citadino.
Nunca pensé quejarme de este frío
como me quejo ahora del destino.
Pero declaro
en silencio imposible porque pronuncio palabras escogidas
que no me permitiré dejar de sentirte, frío
como ignorando al viento cuando la tormenta escampa.
Nunca pensé quejarme de este frío
como ahora me aqueja un corazón torcido.
Y aunque me niego, declaro
que cualquier abuso distinguido
postergado señor de los pelambres
no tiene espacio entre mis manos frías
gélidas extremidades impacientes
acostumbradas a sentirse solas
a sí mismas
como una ollita express que dentro cuece
un caldito de hielo y veladoras.

I like what you have done to this place…
And I think this poem is really nice, you have a gift.
Just a little housekeeping!! Thanks for the good wishes.
=)
el frio de este mundo… supongo que no se compara con el infierno que dicen es de hielo puro
y resguardados a temperatura o entre las manos una bebida tibia o una cobija
yo me resisto a pasar temporadas de invierno largas… sobre todo sola
Y con el pinche frío se congelan las palabras.
Y a veces, el teclado, que carece de calor,
solo sirve para contemplarlo cuál figura de hielo.
Y con el pinche frío, lo que uno menos piensa,
es encontrarle un lado honesto, como lo que escribe.
Nunca pensé quejarme del frío, qué bueno que usted lo hizo.
Qué bueno que encontró su lado amable.