Odio a los mariachis

No es que me molesten ellos mismos, sino que los desprecio. Les tengo un poco de coraje. Me irritan. Me cansa saber de ellos. De su existencia. De su ropa ajustada e instrumentos sucios y raspados. Me molestan sus botas carcomidas, su bigote. Y hasta los que no llevan bigote me molestan. Odio a los mariachis y a sus costuras, a sus monturas, a sus brocados y sus remaches. A sus guitarrones, a sus estúpidas trompetas y cornetas. A su falsa sonrisa, a pesar del frío cuando corren por las calles. Me cansan, molestan y me fastidian.

Odio a los mariachis sólo por no odiarla a ella.

Soy un hombre de corajes muy mal enfocados.

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4 Comments.

  1. y yo que ya te iba a traer serenata¡

  2. Sí, mejor odiar todo lo que recuerda a “Ella”, menos a “Ella”

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