No es que me molesten ellos mismos, sino que los desprecio. Les tengo un poco de coraje. Me irritan. Me cansa saber de ellos. De su existencia. De su ropa ajustada e instrumentos sucios y raspados. Me molestan sus botas carcomidas, su bigote. Y hasta los que no llevan bigote me molestan. Odio a los mariachis y a sus costuras, a sus monturas, a sus brocados y sus remaches. A sus guitarrones, a sus estúpidas trompetas y cornetas. A su falsa sonrisa, a pesar del frío cuando corren por las calles. Me cansan, molestan y me fastidian.
Odio a los mariachis sólo por no odiarla a ella.
Soy un hombre de corajes muy mal enfocados.

y yo que ya te iba a traer serenata¡
Puede ser con trío.
Sí, mejor odiar todo lo que recuerda a “Ella”, menos a “Ella”
Así es como uno va borrando poco a poco la memoria de alguien.