De tus labios me defiendo como pez boca abajo, como gato en el agua. Incinero mis naves y abandono, lo que siempre creí un pétalo intocable. Hoy que decido un camino de certezas, alejado de aquellos mares desafíos, la memoria, en un dejo irónico, evoca aquello que le dejé al olvido.
Sin embargo, madre selva, no te declares al triunfo todavía. Tengo entre mis armas un espejo que no olvida lo difícil que resulta vivir, vivir cerca de tí: lenta agonía.
Defiendo
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del olvido al no me acuerdo… con mirada oblicua recuerdo que no es sencillo evadirse…
mucho menos enfrentarse y poco mas hacerse el que no ve
cuando en el reflejo uno se ve como va muriendo lento
Ándale, como Juan Carlos Rulfo.
Pez o gato que recuerda el reflejo de aquellos tiempos.
La vida se escapa ante aquellas imagenes del pasado.
Lo más complicado es defenderse de uno mismo.
Insipirado en la Conquista?, me remonto a Cortes y su travesia para llegar a Tenochtitlan.
Oh… la conquista sí. Mas no la Española.