No escribo condolencias
ni remito por correo desatinos
o propaganda necia
que nos hable del destino
Camino este camino
de luciérnagas y flores
sin intenciones claras
ni paseos, ni sabores
Declaro la guerra al cielo
azul, estrellado y crinolino
porque cuando más alto se sube
más lejos te caes del llanto
Pídeme un cigarro
pídeme también otro buen vino
que a vicios por más extraños
más serán comprometidos
Vámonos camino a casa
esperemos desafíos
esperemos pasajeros
que lleguemos al destino
Que nada pasa, señores
cuando pasar no se quiere
porque como empujas hablas
porque no hablas, sucedes
No es que vaya, les digo
este es sólo mi silencio
despedido y desmedido
como el miedo, a un mar desconocido

Miedo a la furia de las olas,
a la espera de un resigno.
Miedo a la fuerza de incertidumbres
que evoca el antaño y cruel destino.
¿Por qué el mar, el agua, las olas y todo eso están tan al día? Pensé que sólo era mi imaginación.
El mar nunca pasa de moda.